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La Edad Media o la Invención del Amor


La tesis de Denis de Rougemont, caricaturizada en dos frases: El amor no ha existido siempre, es una invención francesa del siglo XII tiene el mérito de reflejar con exactitud la aparición del amor como valor propio.

En los primeros años del siglo XII, el duque de Aquitania Guillermo IX inventa la noción del amor erigido en motivo para vivir, a la vez que impone un tipo de comportamiento e incluso una ética propia, un modelo,el del amante, frente al Santo de la Iglesia y frente al héroe de la Epopeya.

Sus sucesores los trovadores occitanos son con frecuencia caballeros, pero de rango mucho más modesto.Éstos resaltan el aspecto de servicio de amor para con la dama, la esposa del señor e imponen una nueva ética del amor excluyendo del juego al marido, inclinado a considerar a la esposa como un objeto y donde los celos se excluyen. Establecen como base que el amante verdadero debe ser un caballero que corteja a una dama de rango más elevado que el suyo y que el amor no puede existir en el matrimonio porque no se puede amar lo que

se posee por derecho. Este amor no es en modo alguno platónico, pero la dama procura retrasarlo expresamente, atenta siempre a crear una tensión, un espacio entre el deseo y su satisfacción, necesario para el amor.

La aparición del amor-sentimiento modificó las costumbres e introdujo nuevas dimensiones en la ética.El amor en todas sus dimensiones, incluso sensuales, se considera en adelante como un valor ennoblecedor y no como una pasión que hay que rechazar como enseñaba tradicionalmente la Iglesia. Si es verdadero, sincero y desinteresado, hay que tomarlo en serio. Nace entre dos seres que son dignos de él, sean cuáles fueren sus diferencias de nivel social, pero dentro de la sociedad caballeresca, porque los villanos quedan excluidos.

Esta nueva perspectiva del amor, va madurando en las cortes de donde deriva su nombre. El amor cortés verdadero se apoya en los méritos. Por eso los que trabajan,rústicos, campesinos y burgueses incluidos todos en la palabra villanos no tienen acceso a él, ¿con qué mérito lo avalarían?

La difusión de las nuevas ideas sobre el amor se llevó también a cabo a partir de tradiciones celtas que terminaron con la formación de la leyenda fascinante y hechicera de Tristán e Isolda. Esta idea del amor-pasión adúltero era claramente contraria a la moral de la Iglesia. El tema conoció un enorme éxito que produjo desazón al principio en los lectores pero modificó las costumbres.Este amor se completó y pulió durante el apogeo de los poetas italianos del dolce stil nuovo. Desde entonces y hasta nuestros días, el amor se ha extendido y arraigado gracias a la literatura. El hombre occidental, el europeo y la mujer se han hecho el amor y se han enamorado durante siglos al dictado de los poetas naturalmente y sin haberlos leído.

Los vínculos sexuales, la convivencia familiar, el mutuo afecto, no son el amor. En realidad, el amor se da muy raramente en una dimensión absoluta, los grandes amores son excepcionales. Aunque hay que reconocer que el enamorado, al hombre y la mujer que participan moderadamente del amor, hoy es un tipo habitual. No lo era tanto hace cien años y menos todavía hace doscientos. El amor se ha propagado de unas clases sociales  a otras de un modo lento y gradual. El pueblo en general vegetaba en unos goces comunes o se ajustaba a la vulgaridad conyugal. Poco a poco, el teatro primero y la generalización de la lectura después, enseñarán el amor a las masas. El cine, la prensa del corazón, los reportajes de romance, la radio, la televisión, acabarán cumpliendo el proceso.

La innovación erótica de los trovadores descansa en un reajuste de la mujer en la sociedad. Hasta entonces la condición social de la mujer era la marginalidad. Este amor cortés aparece como recíproco, y eso quiere decir que la mujer entrará en terreno erótico en un plano casi de igualdad con el hombre, que necesita ser correspondido.

Este sentimiento aspira a ser tan intenso y duradero que lleva a los dos amantes a considerar la sepa ración o la no posesión como una desgracia. Este amor se constituye en una especie de reto a la institución del matrimonio sujeta a las exigencias de una estrategia familiar y económica. El siglo XX presencia la emancipación de la mujer y la igualdad es hoy, relativamente tangible entre hombres y mujeres. Es en este punto donde el amor empieza a ser imposible. Ya dijimos que el amor cortés romántico (más tarde) presuponía la mujer marginada.

La enamorada ama sólo en cuanto es solicitada por el amor del hombre. El hombre adora y reverencia a una mujer ídolo que no es sino una mistificación de la mujer. Eso ocasiona la crisis. Esto se ve en las costumbres, desprendidas y sinceras de la juventud moderna que ahora influyen en y desde los medios. Es el final. Nuestra época jubiló al amor. Ha llegado el momento de inventar otro amor.

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